La Silla

Justo después de participar como organizador y alumno en un taller de fotoperiodismo denominado «Fotoperiodismo: Un paso más allá» dictado por un admirado y querido amigo fotógrafo como lo es Gil Montaño, aprendí que sea con la cámara o con un móvil lo más importante en esto de la fotografía es aprender a combinar el mirar y el observar. Y no se trata simplemente de mover nuestros ojos de forma automática persiguiendo cualquier cosa que pase frente a ellos, es usar todos nuestros sentidos y observar con el alma, con la mente y hasta con el corazón.

Ese taller se convirtió en un compartir de experiencias con todos los participantes y en él, Gil hizo mucho énfasis en que las historias estaban allí, frente a nosotros, en nuestro día a día pero que tal y como nos han vendido el fotoperiodismo, la creencia es que las mejores historias salen única y exclusivamente de las guerras o de sucesos trágicos.

Pocos días después de su culminación, tuve la oportunidad de hacer un viaje y allí comenzar a poner en práctica eso de ir «un paso más allá» con la mirada. Era una playa y como de costumbre había mucha gente caminando de un lado a otro, realizando diversas actividades. Todo era demasiado común hasta que finalmente decidí posar mi atención sobre un objeto, específicamente una silla de plástico que ya llevaba rato sola.

 

   ¿Lo ven? Una silla común y corriente que sencillamente había pasado demasiado tiempo allí sin que nadie la ocupara. Decidí – como un simple ejercicio – capturar con mi móvil fotos de lo que iba sucediendo en torno a ella, es decir, cómo se comportaba todo aquel que pasaba por su lado, sin necesidad de yo intervenir, sin pedir a nadie que posara o que hiciera tal o cual cosa con ella; al final del día, nadie, absolutamente nadie tocó o movió la silla y a continuación te muestro – en fotos – el resultado de este ejercicio:

 

Fotos capturadas con un iPhone 3G con la app Hipstamatic / © 2013 Oscar Ribas Torres

 

 

 

 

 

 

 

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1 comentario en “La Silla”

  1. Me gustó mucho tu historia, tienes razón en que hay que observar con todos los sentidos para llegar a esa foto que produzca una emoción real. Como en la vida, debemos ver más allá para conectar la mirada con la mente y el corazón.

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