¡Vaya 2017 !

Ahora que casi culmina el año calendario, es buen momento para echar un vistazo hacia atrás para evaluar todo lo que ha pasado para corregir y mirar hacia lo que está por venir.

Es verdad, el 2017 fue un año de cambios, cambios que forman parte de ese proceso constante de adaptación que vivimos los seres humanos. Terminan los 365 días pero quedan una gran cantidad de vivencias y anécdotas que me ayudaron a valorar, a crecer y a soñar.

Arranqué el 2017 a millón: recién estaba terminando la Especialización en Fotoperiodismo, estaba por culminar la de Fotografía de Autor y al mismo tiempo cumplía con mis responsabilidades en la escuela de fotografía en la que trabajaba; como no puedo quedarme quieto, paralelamente a todo lo antes mencionado seguí adelante con LuOs – proyecto que llevo junto a mi esposa – y para completar me involucré en la gestación de lo que, hoy por hoy, es la agencia/colectivo Enfoque8, un proyecto que nació del interés en común que comparto con los compis con los que tuve la fortuna de compartir durante la especialización en fotoperiodismo.

¿Me quedaba tiempo para algo más? Pues la verdad es que prácticamente no porque, aunque intentaba organizarme, pasaba largas jornadas en la escuela (entre trabajo y clases) y de allí salía tan agotado o tan tarde que no me daba tiempo de hacer otras actividades. Llegó un momento que el cansancio era tal, que ni me daban ganas de agarrar la cámara los fines de semana.

En mayo, muchas circunstancias – pero especialmente el cansancio mental – me llevaron a reflexionar acerca de mi día a día, de lo que quería y más importante aún de lo que no quería; me di cuenta que más era lo que estaba perdiendo que lo que estaba ganando y empezando el mes de junio, decidí salir de esa «zona de confort» en la que se había convertido la escuela para dedicarme a retomar mi camino como fotógrafo.

Los meses siguientes a mi salida de la escuela han sido como una montaña de emociones: retomé las reuniones para darle fondo y forma a Enfoque8, en el verano volví a trabajar con la selección de baloncesto de Venezuela durante su preparación acá en Madrid, volví a alimentar mi proyecto personal LifeintoMusic, junto a mi esposa le di una vuelta de tuerca importante a LuOs y además trabajamos en la renovación del banco de imágenes para el bar de unos amigos, bar donde además – sentado con un gran amigo y fotógrafo – nació de forma espontánea un proyecto que seguramente verá la luz en este 2018. También estuve involucrado nuevamente con el mundo de la producción (esta vez en lo que a fotografía de moda se refiere), hice algunos making of  y hasta trabajé con una maravillosa coach para poner orden en algunos aspectos laborales.

Ahora que termina el 2017, estoy agradecido con todos los que de una u otra forma fueron parte de mi vida porque al final, salieran bien o no las cosas con algunos de todo saqué un gran aprendizaje, un aprendizaje que usaré en este año que está por comenzar para ser una mejor versión de mi mismo y así ir tras las metas que – desde ya – tengo en mente.

Gracias y espero que, en adelante, puedan disfrutar de todo el contenido que voy a ir compartiendo en mi blog.

A todos, que tengan el mejor inicio de año posible y que pasen una bonita noche del 31…celebren con mucha energía pero con responsabilidad!

Feliz y próspero 2018.

 

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